MIRIAM MAZOVER  |  Fundadora y Directora Académica        

Siete días ¿son vacaciones?

03/12/17 – Publicado en: La Nación – Opinión de: Javier Díaz 

Fraccionar el descanso permite más escapadas durante el año, pero los expertos advierten que los períodos cortos no siempre alcanzan para recuperar energías

"Tres, cuatro, cinco días me bastan para desconectarme de la ciudad. Respirar otro aire, ver otra gente, no tener horario para acostarme ni para levantarme, aunque siga con el celular activo 24 por 7, para mí eso son vacaciones. Y así es como al día siguiente de haber viajado ya me levanto renovado", decía el miércoles último Martín Acevedo, de 43 años, gerente de ventas para Cono Sur del Hotel Xcaret, de México, mientras manejaba de vuelta a su casa en Palermo para hacer las valijas. Al día siguiente habría de emprender viaje a Punta del Este, donde permanecerá hasta el martes. "Aunque cada tanto, cuando puedo, hago un viaje más largo, desde hacer unos años tomé la costumbre de hacer varios cortes al año de pocos días", agregó.

Ya sea por iniciativa propia o alentados por su entorno laboral, cada vez son más los que optan por fraccionar su tiempo de vacaciones. Vacaciones que resultan cada vez más cortas, a tal punto que los siete días se han convertido en el período más habitual de veraneo entre los argentinos, e incluso hay quienes delimitan su tiempo a menos días. "La idea de vacacionar un mes o incluso una quincena ya casi no existe, fue reemplazada por una semana en el verano y luego varias escapadas durante los fines de semana largos del año", comentó Judith Gómez Pereyra, responsable de Marketing de AlquilerArgentina.com.

Vacaciones de una semana: ¿por qué los argentinos eligen veranear pocos días?

Este verano, el 63% de las reservas de casas, departamentos o cabañas que se realizaron a través de esa plataforma de alquiler es de siete días, cuando el verano pasado representaban el 59%. Al mismo tiempo, se redujeron las reservas por 10 noches, que pasaron del 28 al 24% de 2017 a 2018. Esta tendencia se confirma también en una reciente encuesta de Booking.com: "El 56% de los encuestados comentó que planea hacer más escapadas de fin de semana en 2018 que las que realizó durante 2017 -comentó Maximiliano Alfaro, country manager de Booking.com en la Argentina-. Esta preferencia de viaje comenzó hace un par de años con la instalación de los feriados largos o puentes, ya que generan minivacaciones más espaciadas en el año y se terminó instalando como tendencia de viaje de los argentinos".

Quienes dudan ante la decisión de fraccionar sus vacaciones y reducir su veraneo a siete días no dejan de preguntarse: ¿basta una semana para desconectarse de la rutina cotidiana y recuperar energías? La respuesta, coinciden los especialistas consultados, no es tan lineal. "Las personas necesitamos el descanso como algo reparador, que nos permita reponer las energías consumidas diariamente. Si ese criterio lo trasladamos a las vacaciones, no es lo mismo una persona que ha tenido un año con cierta armonía, respetando sus ciclos de sueño, que otra que llega a las vacaciones después de un año de tensión sostenida, con horarios muy exigidos y durmiendo poco. A la primera puede serle suficiente una semana; a la segunda, seguramente no", advirtió Verónica Mora Dubuc, médica psiquiatra de la Asociación de Psiquiatras Argentinos (APSA).

"A mí realmente me funciona mucho más ir cortando el año cada 3 o 4 meses con una escapada corta que tomarme un mes de vacaciones y después tener que esperar todo un año", comentó Natalia Pelliza, organizadora de eventos de 42 años y mamá de Santino (11), Catalina (8) y Faustino (1), que partió anteayer junto a su familia con destino a Punta del Este. Natalia reconoce que no le demanda mucho tiempo desconectarse y entrar en modo descanso: "Cierro la puerta de casa, me subo al auto y ya estoy de vacaciones, aunque sea una semana, como este verano. A mi marido le cuesta un poco más: los primeros 2 o 3 días sigue un poco con sus preocupaciones laborales, pero aún así lo disfruta. Preferimos irnos menos días, pero a los lugares que más nos gustan".

"Nos quedamos una semana porque es un tiempo ideal para lograr descansar, desconectarse de la rutina laboral y dejar abierta una posibilidad de otras salidas parecidas durante el resto del año", explicó Sebastián Dagostino, que tiene un cargo ejecutivo en una empresa de selección de personal, y que junto a su esposa Sibila Banchini y a sus hijas Lara (10) y Lena (6), disfrutan de estas vacaciones en Mar del Plata con ritmo de escapada.

Se quedarán en la ciudad hasta el feriado de Año Nuevo. Cuando promedia su estada, la familia ya puede demostrar cómo se logra hacer un poco de todo en poco tiempo: hicieron playa, lectura, tomaron clases de stand up paddle, pasearon por el centro comercial de calle Güemes, cocinaron mariscos, tomaron sol en Cabo Corrientes y Playa Grande, y se preparaban, en una agenda divertida y sin apuro, para un paso por Punta Mogotes y escalas en busca de "la mejor pizza" de la ciudad. "Vacaciones de una semana también resultan óptimas desde el manejo del presupuesto previsto", señaló Dagostino.

Emilio Díaz y Romina Callejas, por su parte, aprovecharon la visita a familiares para pasar la primera mitad de las fiestas en Mar del Plata. El Año Nuevo lo recibirán ya de regreso en Capital Federal, porque el primer día hábil de enero vuelven al trabajo. "Hace tres temporadas que las vacaciones las tomamos fraccionadas, con Mar del Plata siempre en esta época", contaron desde sus reposeras, en Cabo Corrientes. Coinciden en que "una semanita" -como reconociendo que siete días saben a poco- alcanza para esta época, pero no tanto para aplacar el esfuerzo de todo el año. "Más cuando estamos pisando los 40 años", agregaron. Ellos acostumbran hacer otro viaje en invierno, que la temporada pasada fue por Bariloche y la anterior con escalas en destinos de Cuyo.

La tendencia al fraccionamiento del tiempo anual de vacaciones del que se dispone es innegable, y son varios los factores que la explican. "Este año, hicimos una encuesta donde preguntamos cuántos días se tomaban este verano con más de 4000 personas, y el 40% nos dijo que se iba siete días y el 48% entre siete y catorce. Sólo el 9% se va más de quince días. Esto tiene que ver con muchos factores, y obviamente que el económico es uno de ellos, pero hoy preferimos repartir los viajes y los descansos a lo largo de todo el año para no llegar tan cansados a enero y tener la posibilidad de conocer muchos más destinos", comentó Judith Gómez Pereyra, de AlquilerArgentina.com.

Lo que esta tendencia demuestra es que ha evolucionado el concepto tradicional de vacaciones, afirmó Alejandro Melamed, especialista en recursos humanos y director de Humanize Consulting. "El extremo en este sentido se da en la empresa Netflix, donde cada empleado decide cuándo y cuántos días de vacaciones se toma. La base de esta decisión está en la responsabilidad que asume cada colaborador con la organización en función de los objetivos que tiene planteados y de qué manera distribuye su tiempo", comentó.

"En nuestro país, hay una tendencia a fraccionar el período vacacional en diferentes momentos del año. La posibilidad de tomarse períodos cortos también está relacionada con que muchos consideran que es mejor tener varias ocasiones en el año, en lugar de concentrar todo en una vez -comentó Melamed-. Del mismo modo, la enorme cantidad de situaciones que se suceden en períodos cortos hacen que muchos prefieran no estar demasiado tiempo alejados del foco".

Otro factor que ha incidido en la caída en desgracia de las vacaciones de 15 o más días es el incremento sustancial de la modalidad de trabajo freelance, agregó el especialista en recursos humanos: "La necesidad de estar al servicio de los clientes y no tener en quién delegar implica que tomarse vacaciones prolongadas no sólo tiene un costo, sino también un costo de oportunidad importante. Es ahí donde también se visualiza un importante cambio en la cultura vacacional".

 

"Si yo no trabajo, no facturo", resumió Natalia Pelliza, organizadora de eventos. También están los que, aun trabajando en relación de dependencia, prefieren no ausentarse mucho tiempo de su lugar de trabajo: "Es algo que está relacionado con el ritmo de trabajo -comentó Luca Sosa, de 22 años, analista de gestión de cambios organizacionales en Accenture-. Somos varios en la oficina los que no estamos acostumbrados a estar sin la computadora y lejos de nuestros clientes por mucho tiempo. Por eso preferimos tomarnos las vacaciones repartidas durante el año y no los quince días todos juntos".

Luca viajó a Miami el 23 de diciembre, para volver apenas pasadas la Navidad, y del 23 al 28 de enero completará sus vacaciones en Santiago de Chile. "No me gusta la idea de irme una semana o quince días, ¡me agarra urticaria! -dijo con ironía-. Busco fines de semana largos o le agrego un día más, porque me cuesta mucho estar lejos de la oficina. Me alcanza con 3 o 4 días para desconectarme. Ademas, soy muy casero y me gusta volver rápido a mi casa".

Muchas empresas alientan el fraccionamiento de las vacaciones. "Esta tendencia representa una ventaja para las empresas, ya que implica que sus puestos de trabajo no estén desocupados durante largos períodos y que la reestructuración del equipo sea menos compleja; e incluso a veces esto genera que no haya que incluir reemplazos porque sólo son unos días. Así, además, los cambios son menos bruscos y el soft landing más rápido", comentó Alexandra Manera, directora de Recursos Humanos del Grupo Adecco para Argentina & Uruguay.

"Cualquier descanso de la rutina diaria, ya sea corto o largo, resulta saludable y beneficioso para la productividad del trabajador -sostuvo Manera-. Suele ser más fácil volver a las funciones luego de unas vacaciones cortas, que hacerlo después de un tiempo más largo, donde la desconexión de las tareas laborales es mayor. Las empresas deben proporcionar un soft landing apropiado para que el trabajador pueda adaptarse de a poco a la rutina. El regreso de las vacaciones requiere un cambio de chip, el organismo debe adaptarse al nuevo ritmo que no sólo es mental sino también físico".

Variables

En la costa esteña, pasando Manantiales, un grupo de amigos alquiló una casa para pasar las Fiestas a puro disfrute. Lucila y Micaela Fernández, Mabel Vicente y Melina Kaeser se instalaron el 25 de diciembre en un caserón en El Chorro, y convocaron a todos sus amigos a sumarse: un total de 13 personas "caerá" los días siguientes a medida que vayan pudiendo escapar de la rutina laboral. Algunos, incluso, traerán trabajo para terminar acá, con vista al Balneario Buenos Aires. "En nuestro caso todas trabajamos freelance entonces pudimos tomarnos toda la semana. Otros irán viniendo cuando puedan. Algunos se vuelven después de Año Nuevo, otros se quedan un poco más", explica Mabel, que es muralista y maneja sus tiempos para viajar cada vez que puede.

Siete días, quizás un poco menos, es el promedio de días de estadía que manejan para este veraneo que habrá de complementarse con futuras escapadas a lo largo del año. Pero claro, no todos se adaptan a esta modalidad. "Si me voy una semana, paso tres días tratando de desconectarme y otros tres pensando en lo que me espera a la vuelta; el tiempo de disfrute es algo impreciso que queda en el medio, pero que no me alcanza para recargar baterías. Por eso trato de no cortar por menos de 15 días, aun cuando no me vaya a ninguna parte", contó Ernesto Farías, empleado administrativo de 39 años, que planea distribuir sus tres semanas de vacaciones entre su casa y Pinamar.

"La variable de vivir tiempos intensos pero de duración corta durante el año puede ser una opción viable, pero realmente siete días parece poco tiempo para que la persona pueda lograr un encuadre necesario, un cambio de tiempos internos y externos, donde pueda descansar, vincularse con mayor intensidad, distraerse, disfrutar, tener tiempo propio, ocio, etcétera", advirtió Javier Díaz, psicoanalista y supervisor de la Institución Fernando Ulloa.

Claro que, agregó, el descanso no es sólo una cuestión de tiempo. "Hay personas que pueden tomarse un mes o más tiempo de vacaciones y no logran nunca los objetivos planteados: no pueden cortar sus actividades, se sienten imprescindibles, se les hacen presente los desencuentros con sus vínculos, se angustian frente a la inactividad u otros que se sienten que todo ésta por encima de lo que ellos necesitan, no poseen derecho a disfrutar", agregó Díaz.

Pero se trata no sólo de cuestiones de personalidad, sino también de hábitos. "Es probable que una semana resulte insuficiente para poder recuperar el equilibrio, sobre todo en términos de horas de descanso y de hábitos de alimentación saludables que el cuerpo necesita, si se trata de patrones que se han visto alterados durante todo el año", señaló la médica psiquiatra Verónica Mora Dubuc.

Como sea, la decisión en definitiva siempre va a ser individual (o en pareja o en familia). Y las modas y tendencias en todo caso asumen un papel de telón de fondo sobre el cual habrá que trazar con los deseos y los recursos disponibles el camino más sano. "Es necesario tomarse un tiempo para pensar y organizar el tiempo de vacaciones, para lograr que sea lo más provechoso posible", concluyó Mora Dubuc. Siete días, ¿son vacaciones? La pregunta, en todo caso, es cuál es la medida de mi disfrute.

Citas de reflexión

La única subversión que el psicoanálisis propone es la del sujeto cuando asume su deseo.

Fernando Ulloa

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